Identidad Puebla
Puebla, Pue.- En cada esquina de la ciudad virreinal de Puebla, hay un edificio que respira historia: sus ventanales, esquinas y arquitectura nos cuentan un pedazo del pasado de México.
Las fachadas nos muestran el paso de árabes, franceses y, por supuestos españoles, quienes junto con los habitantes nativos del lugar, lograron levantar una ciudad orgullo de un país.

La belleza francesa en Puebla
Puebla, Pue.- Es una cafetería, es un restaurante, es una galería de arte o una sala en donde un pianista puede tocar sus mejores melodías. Fue un gran almacén de ropa, es un patrimonio histórico, un edificio francés, ahora conocido como el edificio Jenkins.
El sitio –ubicado en la esquina de la 2 Oriente y 2 Norte- se caracteriza por sus piezas de hierro verde y sus cristales, estructuras traídas en barco desde Francia, un reflejo del estilo Art Noveau inaugurado en 1910.
En los cristales enmarcados por arcos del acero verde de esta joya visual del pleno corazón de la Ciudad de Puebla, es común que se observe el azul del cielo o las nubes grises, augurio de una tormenta.
El exquisito Edificio Vacas
Puebla, Pue.- Imponente, pulcro y sofisticado, es como podría describirse al Edificio Vacas, un inmueble que habita en el Centro Histórico de Puebla y que ha resistido los cambios en la urbanización, el abandono y los sismos.
Su fachada blanca con enormes vidrios azules en las ventanas, se mimetiza con el cielo aborregado de la calle 9 norte en San Pedro de los Frailes. Sus 42 metros de altura, que le valieron ser el edificio más alto de la capital poblana hasta la década de los ochenta.
Se fundó en 1952, gracias al empresario español Emilio Ramón Vacas, sobre quién pesaba un halo de misterio, pues había rumores de que era rico por contrabando de licor.
Edificio Arronte, una novela gráfica
Puebla, Pue-.- Una exhibición temporal de la historieta “Condorito” es el pretexto ideal para adentrarse en el inmueble que preserva su belleza arquitectónica gracias al cuidado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, institución que lo ha resguardado desde hace 42 años.
Es el Edificio Arronte, localizado sobre la Avenida Juan de Palafox y Mendoza, en el icónico Centro Histórico de la capital poblana, a unos metros de una famosa cadena de comida rápida.
En semejanza con otros inmuebles de la zona, el espacio ha tenido diversos usos o funciones, desde ser el Convento de la Concepción hasta fungir como residencia de una acaudalada familia.
Un pedazo de Francia en Puebla
Puebla, Pue.- El término caserón le queda como anillo al dedo, porque en un momento de su historia funcionó como una vivienda que albergaba por lo menos 100 habitaciones.
Es la Casa de la Palma, cuyo estilo arquitectónico nos traslada a la Francia del siglo XIX, aquella que cautivó a Porfirio Díaz, expresidente de México, quien propagó ese tipo de diseños a lo largo y ancho del país.
Actualmente, el inmueble tiene una fachada doble, porque es compartido por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y un hotel privado.
El rascacielos nostálgico de Puebla
Puebla, Pue.- A sus 76 años de existencia luce vigoroso, radiante, intacto, como si se tratara del personaje central de la novela escrita por Oscar Wilde, “El retrato de Dorian Gray”. El tiempo pasa a su alrededor, pero su apariencia se mantiene igual.
Es el Edificio María, considerado el primer rascacielos de la capital poblana, ubicado en el Centro Histórico y que destaca por los azulejos de talavera que adornan su estructura.
Sobreviviente de diferentes episodios sísmicos, deja con la boca abierta a los turistas nacionales e internacionales que lo contemplan; ciudadanos provenientes de Europa quedan maravillados con su altura, quizá porque a su lado parecen pequeños Don Quijotes.
Un paseo por la alcurnia poblana
Puebla, Pue.- El lugar permanece casi intacto por el paso de los años: las mismas cortinas de hace un siglo y medio de antigüedad de terciopelo francés, pinturas, el comedor, la recámara napoleónica y el gran mural en el techo en forma de pastel sobre la sala, donde se hacían las “fiestas más alocadas”.
Las paredes pintadas a mano, los techos adornados que no han necesitado ni un retoque a pesar de los años. Un espejo de origen veneciano, floreros franceses de porcelana con detalles de oro, un candil de origen checoslovaco y una alfombra de persa.
Junto a la iglesia de Santo Domingo, en una fachada roja, en el número 405 sobre la calle 5 de Mayo, el otro museo Bello, el de José Luis Bello y Zetina, un sitio que pocos conocen, pero que refleja cómo vivía una familia de alcurnia en la capital poblana.
